A mis tatas chilenos
El señor mejor vestido del pueblo
y el que más en él hasta entonces había leido
fue usted amigo mío, con todo respeto
a los suyos, a mí me había creido
Andaba siempre, pero nunca pato,
Cuanto me acuerdo de usted, tata Patricio
Otro, un amigo sincero de corazón
fue el que cuidaba rancho de otro
el mayordomo fiel, al don
que lo dejó vivir en su terreno en alto cerro
Mucho labramos, entre muchos para salvar los tres
¡¡Muy querido don Santiago Olivares!!
Otro maestro lo es usted
y deportista de los mejores
aún sigue ganando los torneos
sobre la mesa del tenis
¡¡en nuestra memoria usted siempre
será querido don Raúl Arancibia Campos!!
Fue usted un obrero de dura piel
indígena Araucano, mi tío peñi
profesor del mapunumu y amigo fiel
Mari Mari pupeñí
Pobre de pertinencia, pero nunca de presencia
es usted descendiente de los grandes caciques seguro está
Santiago Catrileo Huachumpan, ¡¡MARICHIGUEU!!
Abuelo de posteridad voluminosa
Callado siempre, e ignorado
y siempre con cara penosa
a pesar de que los había criado y engendrado
Usted que se alegraba a que yo lo escuche
Simple, sincero, bueno, ¡Viva Don Vicente Mesa!
Campesino, buena onda y obrero
chistoso, usted que jugaba con las palabras
como niño con juguete. Lo recuerdo.
Como velaba la madera de la salamandra
Taita José Nuñez Nuñez
Un gran vecino lo siempre fue
dejando como vela en el cesto
entre todos nos dejó buen y re nombre
por eso lo eligieron siempre a alto puesto
Tata Nova, del niño al lado, del obispo,
del arrendatario para todos era Juan Nova Peña!
El recordarlos me causó dolor
pues, no los visito ya, a ninguno
los había escrito, no fui de lo mejor
por eso los busqué de nuevo uno por uno
Pues no me olvidé del tata
que nunca me dio mi familia
en persona, ahora el hecho lo constata
y así le mostré amor a la mía
Ni se acordó el primero, bienvestido
y no porque en 5 años tenía ojos borrosos
pues la vista la había perdido
sino que fue en mi memoria un ficción de primera impresión
Pero usted que luchó por el perdon
de la matanza en sangre caliente
un hecho de la juventud,
un pasado oscuro dejó con gratitud
Lo escribí y no se encontraba ya
Lo busqué después en persona
Pues me acordé de una prima sobrina
y me mandó ella a preguntar por allá
Hasta el hermano mismo no lo ubicaba
abandonado por todos, por serio
lo dejaron al lado los hijos de su papá
me dijo el hermano que solo un panadero lo ubicaba
y que este señor le había dicho así
que se veían los dos como uno igual
cuando por última vez lo ví en el funeral
de la madre, así que al camino salí
había que ir al pasaje donde doblaba
un colectivo, frente a una cancha de fútbol
y un poco más allá, a la vuelta se encontraba
olvidado, perdido hasta de los mismos suyos
Se fue al pueblo vecino de Quillota
y fui en el año aquel del fuerte temporal
durante el mismo, salí yo, con botas
de goma y caminé hasta dolerme mucho el calcañar
después de caminar durante días
por las calles, y los cerros del pueblo
conocí la mitad de sus villas
cada uno con una cancha, un colectivo y un panadero
Al final, volví a la casa del hermano
le conté sobre la cuestión
y aún lo reté un poco por dejado
pues deule el hecho por la mera mención
al fin de una semana larga, después
de conocer bien a la chacra del hermano
me explicó y ya entendía yo un poco más
pues los caminos las caminé uno por uno
Me giuó al fin hasta por allá.
Al gritar me sale a decir que no que ya no.
Que se cambiaron desde entonces a otra ya
y me pareció que sentía una pena, una traición
así que fui al paradero destrozado
y un señor me saluda, viéndome allí
un gringo todo mojado
de pie hasta cabeza en tiempo de tormenta miles de millas de mi hogar, ¿¿qué hacía andando así??
La lluvia perpetua no escondía las lágrimas
que caían de mi rostro, pues no me dejó pasar
¿Cómo puede ser? ¿Por seguir a las masas?
Y después de tantos años, ni me quiso hablar
El señor, me dijo francamente
si te viniste hasta acá, ¿por qué no?
Persistir con él, e ir nuevamente
pues tiene que ser por otra causa
Por la lluvia o por la vejez o el olvido
Por la ceguera, aunque sea
algo tenía que ser, pues para ser candido
los taitas chilenos, no son así, sea como sea
Volví y me hicieron pasar
Su hija me explicó que me había escuchado
y que quiso que me haga pasar
y el tata decía que todo se había cambiado
Pero no se dió cuenta que fui yo
y cuando supieron los tatas que lo fui
salieron a la calle a buscarme, pero
ya, estaba en la micro, yo ya me fui
Creyeron que no iba a volver
y lo retaron, y se sentía bien mal
Le dije que entendía, que tampoco al ver
a uno tan dejado como yo sería facil de reconocer
no me podía casi dar de comer
con su señora enferma, comimos sopa de hueso
y cantamos y hablamos
leimos, pues quise simplemente eso
Al llegar de vuelta a la metropolitana
fui después de poco tiempo a verlo
en Cerro Navia, en el pasaje Atitlan
por donde ponen el persa allí fui yo
Estabamos muy contentos y tomamos un té
de hierbas y me contó que andaba como siempre
a pesar del problema del oído en el mismo camino fielmente
Charlamos bien fuertes todo el día, como siempre
Me preguntó mucho por el compañero, por Pablo
le dije que no lo había podido ir a ver
sacó una carta para que yo pueda ubicarlo
y así obtuve la dirección, quedaba el resto por hacer
El tata de la Eva, apenas se acordaba
pues a pesar de enseñarnos uno a otro
que no me creyó ni una cosa, bien estaba
pero que se olvidara entero, era otro
pero lo entiendo, porque su vida
como todos mis tatas chilenos
ha sido una serie de mentiras
de otros, promesas incumplidas
Tuvieron que ver sus nietos sufrir
bajo guerra perpetua de la cadena del libertarista militar
y bajo un gobierno agobiador vivir
pues por lo menos pueden sonreir aún, y a pesar del pesar
El callado señor y caballero
sabio, sincero pero siempre ignorado
por fin después de Argentina fui a verlo
me dió las gracias por no haberme olvidado
Pero el velador del Salamandra
ni cerca era así
se acordaba pues me escribieron
aún me mandaron fotos a mí
Y luché por él con el hermano pastor
demasiado pastor de si mismo e hipócrita.
Pues como le pedía tanto! apenas caminaba con bastón,
pero me sentía como un sordo que grita.
Luego fui a ver y conversar con otro
fue uno también difícil de ubicar
para hacerlo tuve que encontrar primero
al nieto, para así poderme guiar
Me dijeron que él andaba con una
y ella me dijo que ya era otra
yo ya conocía al tío de ella,
un don Salvador, que esculpía chatarra
Lo visité, tanto después que quise
ayudarlo. El pobre andaba todo roto
de la cara y la mano, pues se
tuvo que correr en la feria, del paco.
Era un amigo también y fue un agrado
pedirlo que me pueda acompañar
a verlo al tata que apreciamos en alto grado
y sentir su Espíritu de cabeza al calcañar
así que le pagué el pasaje a mi amigo
y la madre de su hija y la chica
y ellos fueron conmigo
a una comuna lejana, extraña, pero nunca cuica
y lo entrevistamos con la cámara mía
y les dejé el casét con convertidor
así ellos lo guardarían
para nunca olvidar a este gran convertidor!!!!!
Y así son los detalles y unos sentimientos
sobre como pude tener unos abuelos postizos
y aúnque no pude tenerlos en el casamiento
nunca me olvidaré de la contribución de grandes almas sublimes y ya lizos
(I never knew my grandfather. Either of them. As a boy growing up I never heard much about either of them, as one had passed into distant memory, and the other had been absent for so many years before he passed away that there were few who I knew who knew him, and none of them ever told me who he was.
So, on my mission I adopted grandfathers. I'd never had one, and in Chile I found many who had been left, neglected by their grandchildren, some of whom accepted me. I wish to dedicate some words to them.)
El señor mejor vestido del pueblo
y el que más en él hasta entonces había leido
fue usted amigo mío, con todo respeto
a los suyos, a mí me había creido
Andaba siempre, pero nunca pato,
Cuanto me acuerdo de usted, tata Patricio
Otro, un amigo sincero de corazón
fue el que cuidaba rancho de otro
el mayordomo fiel, al don
que lo dejó vivir en su terreno en alto cerro
Mucho labramos, entre muchos para salvar los tres
¡¡Muy querido don Santiago Olivares!!
Otro maestro lo es usted
y deportista de los mejores
aún sigue ganando los torneos
sobre la mesa del tenis
¡¡en nuestra memoria usted siempre
será querido don Raúl Arancibia Campos!!
Fue usted un obrero de dura piel
indígena Araucano, mi tío peñi
profesor del mapunumu y amigo fiel
Mari Mari pupeñí
Pobre de pertinencia, pero nunca de presencia
es usted descendiente de los grandes caciques seguro está
Santiago Catrileo Huachumpan, ¡¡MARICHIGUEU!!
Abuelo de posteridad voluminosa
Callado siempre, e ignorado
y siempre con cara penosa
a pesar de que los había criado y engendrado
Usted que se alegraba a que yo lo escuche
Simple, sincero, bueno, ¡Viva Don Vicente Mesa!
Campesino, buena onda y obrero
chistoso, usted que jugaba con las palabras
como niño con juguete. Lo recuerdo.
Como velaba la madera de la salamandra
Taita José Nuñez Nuñez
Un gran vecino lo siempre fue
dejando como vela en el cesto
entre todos nos dejó buen y re nombre
por eso lo eligieron siempre a alto puesto
Tata Nova, del niño al lado, del obispo,
del arrendatario para todos era Juan Nova Peña!
El recordarlos me causó dolor
pues, no los visito ya, a ninguno
los había escrito, no fui de lo mejor
por eso los busqué de nuevo uno por uno
Pues no me olvidé del tata
que nunca me dio mi familia
en persona, ahora el hecho lo constata
y así le mostré amor a la mía
Ni se acordó el primero, bienvestido
y no porque en 5 años tenía ojos borrosos
pues la vista la había perdido
sino que fue en mi memoria un ficción de primera impresión
Pero usted que luchó por el perdon
de la matanza en sangre caliente
un hecho de la juventud,
un pasado oscuro dejó con gratitud
Lo escribí y no se encontraba ya
Lo busqué después en persona
Pues me acordé de una prima sobrina
y me mandó ella a preguntar por allá
Hasta el hermano mismo no lo ubicaba
abandonado por todos, por serio
lo dejaron al lado los hijos de su papá
me dijo el hermano que solo un panadero lo ubicaba
y que este señor le había dicho así
que se veían los dos como uno igual
cuando por última vez lo ví en el funeral
de la madre, así que al camino salí
había que ir al pasaje donde doblaba
un colectivo, frente a una cancha de fútbol
y un poco más allá, a la vuelta se encontraba
olvidado, perdido hasta de los mismos suyos
Se fue al pueblo vecino de Quillota
y fui en el año aquel del fuerte temporal
durante el mismo, salí yo, con botas
de goma y caminé hasta dolerme mucho el calcañar
después de caminar durante días
por las calles, y los cerros del pueblo
conocí la mitad de sus villas
cada uno con una cancha, un colectivo y un panadero
Al final, volví a la casa del hermano
le conté sobre la cuestión
y aún lo reté un poco por dejado
pues deule el hecho por la mera mención
al fin de una semana larga, después
de conocer bien a la chacra del hermano
me explicó y ya entendía yo un poco más
pues los caminos las caminé uno por uno
Me giuó al fin hasta por allá.
Al gritar me sale a decir que no que ya no.
Que se cambiaron desde entonces a otra ya
y me pareció que sentía una pena, una traición
así que fui al paradero destrozado
y un señor me saluda, viéndome allí
un gringo todo mojado
de pie hasta cabeza en tiempo de tormenta miles de millas de mi hogar, ¿¿qué hacía andando así??
La lluvia perpetua no escondía las lágrimas
que caían de mi rostro, pues no me dejó pasar
¿Cómo puede ser? ¿Por seguir a las masas?
Y después de tantos años, ni me quiso hablar
El señor, me dijo francamente
si te viniste hasta acá, ¿por qué no?
Persistir con él, e ir nuevamente
pues tiene que ser por otra causa
Por la lluvia o por la vejez o el olvido
Por la ceguera, aunque sea
algo tenía que ser, pues para ser candido
los taitas chilenos, no son así, sea como sea
Volví y me hicieron pasar
Su hija me explicó que me había escuchado
y que quiso que me haga pasar
y el tata decía que todo se había cambiado
Pero no se dió cuenta que fui yo
y cuando supieron los tatas que lo fui
salieron a la calle a buscarme, pero
ya, estaba en la micro, yo ya me fui
Creyeron que no iba a volver
y lo retaron, y se sentía bien mal
Le dije que entendía, que tampoco al ver
a uno tan dejado como yo sería facil de reconocer
no me podía casi dar de comer
con su señora enferma, comimos sopa de hueso
y cantamos y hablamos
leimos, pues quise simplemente eso
Al llegar de vuelta a la metropolitana
fui después de poco tiempo a verlo
en Cerro Navia, en el pasaje Atitlan
por donde ponen el persa allí fui yo
Estabamos muy contentos y tomamos un té
de hierbas y me contó que andaba como siempre
a pesar del problema del oído en el mismo camino fielmente
Charlamos bien fuertes todo el día, como siempre
Me preguntó mucho por el compañero, por Pablo
le dije que no lo había podido ir a ver
sacó una carta para que yo pueda ubicarlo
y así obtuve la dirección, quedaba el resto por hacer
El tata de la Eva, apenas se acordaba
pues a pesar de enseñarnos uno a otro
que no me creyó ni una cosa, bien estaba
pero que se olvidara entero, era otro
pero lo entiendo, porque su vida
como todos mis tatas chilenos
ha sido una serie de mentiras
de otros, promesas incumplidas
Tuvieron que ver sus nietos sufrir
bajo guerra perpetua de la cadena del libertarista militar
y bajo un gobierno agobiador vivir
pues por lo menos pueden sonreir aún, y a pesar del pesar
El callado señor y caballero
sabio, sincero pero siempre ignorado
por fin después de Argentina fui a verlo
me dió las gracias por no haberme olvidado
Pero el velador del Salamandra
ni cerca era así
se acordaba pues me escribieron
aún me mandaron fotos a mí
Y luché por él con el hermano pastor
demasiado pastor de si mismo e hipócrita.
Pues como le pedía tanto! apenas caminaba con bastón,
pero me sentía como un sordo que grita.
Luego fui a ver y conversar con otro
fue uno también difícil de ubicar
para hacerlo tuve que encontrar primero
al nieto, para así poderme guiar
Me dijeron que él andaba con una
y ella me dijo que ya era otra
yo ya conocía al tío de ella,
un don Salvador, que esculpía chatarra
Lo visité, tanto después que quise
ayudarlo. El pobre andaba todo roto
de la cara y la mano, pues se
tuvo que correr en la feria, del paco.
Era un amigo también y fue un agrado
pedirlo que me pueda acompañar
a verlo al tata que apreciamos en alto grado
y sentir su Espíritu de cabeza al calcañar
así que le pagué el pasaje a mi amigo
y la madre de su hija y la chica
y ellos fueron conmigo
a una comuna lejana, extraña, pero nunca cuica
y lo entrevistamos con la cámara mía
y les dejé el casét con convertidor
así ellos lo guardarían
para nunca olvidar a este gran convertidor!!!!!
Y así son los detalles y unos sentimientos
sobre como pude tener unos abuelos postizos
y aúnque no pude tenerlos en el casamiento
nunca me olvidaré de la contribución de grandes almas sublimes y ya lizos
(I never knew my grandfather. Either of them. As a boy growing up I never heard much about either of them, as one had passed into distant memory, and the other had been absent for so many years before he passed away that there were few who I knew who knew him, and none of them ever told me who he was.
So, on my mission I adopted grandfathers. I'd never had one, and in Chile I found many who had been left, neglected by their grandchildren, some of whom accepted me. I wish to dedicate some words to them.)

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